17 marzo 2012

Crónica: Ferrata Cara Norte del Cid




   
  Después de dejar el coche sobre las 8:30h, junto a la cadena de la pista forestal próxima al Rincón Bello (Petrer), tres integrantes de els caragols, Enrique, Manolo, y Jose Manuel se disponen a completar esta divertida y emocionante Ferrata.

   Comenzamos con una tranquila caminata de  aproximación por ésta durante 20min. hasta alcanzar un par de hitos de piedras a la izquierda que nos muestran al fondo un tramo de escalones junto con el cable de seguridad y el inicio de la Vía que nos impresiona por su verticalidad.


 Momento que aprovechamos para equiparnos con el material imprescindible para realizar esta ascensión con seguridad: arnés, cintas disipadoras, mosquetones , casco y guantes para poder cogerse a los escalones metálicos bastante fríos  a estas horas de la mañana. Dado que se trata de una ruta con posibilidad de caida y desprendimiento de rocas.




   Y como podéis comprobar en el croquis el itinerario tiene más de 300 metros de longitud y 250 metros de desnivel, se requiere de una condición física buena y de una familiarización con los espacios abiertos y altos.Si el paso es realmente difícil hay escalones para ayudarnos, pero en muchos tramos se escala IV+ grado sin ninguna ayuda. Esto hace que te sientas como un gran montañero ;-).


Así comezamos la ascensión del primer tramo con lo primeros escalones que son poco exigentes, y poco a poco vamos cogiendo altura.   A continuación hay que andar hacia el este por un caminito hasta llegar al segundo tramo  al inicio de una repisa inclinada en la que comienza la escalada propiamente dicha.


  Llegamos a una rampa muy estrecha donde tendremos que tener mucho cuidado de donde colocamos los pies porque el camino empieza a coger altura y no tendremos grapas ni cadenas. Sólo el cable de seguridad y en algunos pasos más verticales tendremos algún escalón. En alguna zona de descanso aprovechamos para hacer una reunión y tomar un psicolabis mientras disfrutamos de las impresionantes vistas.




    Al rato, alcanzamos la zona más vertical y difícil hasta el momento: una sección de roca vertical de dificultad IV+ grado, sin escalones, y sólo asegurada por cable donde se siente el ambiente aéreo de verdad.

 



   





















 Tras este  tercer tramo donde se siente el vacío bajo nuestros pies, la adrenalina se dispara y el entusiasmo está a flor de piel, 


una placa conmemorativa en memoria a un escalador fallecido en esta pared nos recuerda que esto no es juego a pesar de su aparente sencillez y la sensación de seguridad que nos aporta el excelente equipamiento.








  En este último tramo vertical de trepada se nos da la posibilidad de ascender o por una pequeña chimenea o por un tramo de escalones paralelo. Esta pequeña bifurcación nos deja ya en la sección final, que desemboca en una repisa. Desde aquí las vistas son fabulosas. Alcanzamos lo alto de una pared vertical de más 250 m por fin la cima.



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